Dieta cetogénica como tratamiento no farmacológico para enfermedades crónicas: ¿realmente funciona?

Palabras clave: Dieta cetogénica, enfermedades crónicas, nutrición

La dieta cetogénica es un régimen alimenticio que se ha utilizado por alrededor de un siglo para el manejo de la epilepsia en niños (1). Recientemente ha ganado popularidad debido a su uso como tratamiento no farmacológico para la pérdida de peso o para el control glucémico, no obstante generando una gran cantidad de polémica en torno a sus efectos adversos, pero sobre todo, si los resultados realmente son superiores en comparación con una dieta baja en grasa o simplemente baja en carbohidratos, esto, con el objetivo de promover en la población la prevención de las enfermedades crónicas asociadas al consumo de alimentos (2).

En 1977, se emitió un reporte por el Senate Select Committee on Nutrition and Human Needs, en Estados Unidos, para reducir el consumo de grasa total y de grasa saturada, así como incrementar el consumo de carbohidratos, y otras indicaciones dietéticas que no consideraron prioritario regular el consumo de azúcar (3).

En México, el consumo de alimentos se ha visto ligado a lo que sucede en Estados Unidos, las cifras de obesidad y enfermedades crónicas se han elevado considerablemente, el cambio no solo en la composición de la dieta, consumo de alimentos fuera de casa, consumo de alimentos procesados, disminución de la actividad física y otros aspectos del entorno han contribuido a la generación del denominado “ambiente obesogénico”(4).

De esta forma, en la actualidad, las dietas cetogénicas constituyen lo opuesto a las recomendaciones actuales sobre una alimentación saludable al recomendar el incremento en el consumo de grasa y es de suma importancia mencionar que las DC han existido desde hace más de dos siglos sin contar con una evidencia claramente superior para el tratamiento de la obesidad a largo plazo. Además, se sabe que el consumo elevado de grasa (sobre todo de grasas saturadas) se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer (4).

Como respuesta a una emergencia epidemiológica que nos ha superado, es de suma importancia revisar de forma crítica lo que la evidencia muestra al respecto del uso de las dietas cetogénicas, cuya promoción se realiza en la actualidad principalmente por personas que no se encuentran capacitadas profesionalmente.

Es necesario mencionar que los hidratos de carbono proporcionan más del 50% del aporte energético diario en la mayoría de los países, y gran parte de las guías alimentarias alrededor del mundo cuentan con una recomendación similar de este macronutrimento.

A diferencia de la dieta correcta, que es la base de la orientación nutricional en México, por ejemplo, donde se recomienda que el aporte de grasas, principalmente de grasas saturadas sea bajo (25-30% del aporte energético total) (5), las dietas cetogénicas cuentan con un aporte mayor o igual al 70% de energía a partir de grasa.

Fisiológicamente, en un régimen cetogénico, el cuerpo busca fuentes alternativas de energía, debido a que existe una baja ingesta de hidratos de carbono y por lo tanto disminuyen las reservas de glucosa. La obtención de energía en este caso, se da a través de la generación de cuerpos cetónicos (acetato, beta-hidroxibutirato y acetona)(6).

En este sentido, se ha pensado que uno de los mecanismos que podría explicar la pérdida de peso por medio de esta dieta, es la acción de los cuerpos cetónicos sobre la supresión del apetito, o la disminución de la lipogénesis (producción y almacén de grasa en el cuerpo) y el incremento de la lipólisis (oxidación de las grasas)(7). 

Lo cierto es que aún quedan mucho por dilucidar en este tema, ya que no existe aún evidencia claro. Debido la falta de consistencia en los estudios científicos, la pérdida de peso o la mejora en marcadores antropométricos (disminución del peso corporal, circunferencia de cintura, etc) y clínicos (disminución de triglicéridos, glucosa sanguínea, entre otros) puede deberse a diversos factores y no necesariamente a la dieta cetogénica, sino a la restricción calórica y al cambio de hábitos.

Por ejemplo, un estudio realizado por Merra et al, encontró una pérdida de peso similar al comparar dos grupos que llevaron una dieta baja en calorías, pero uno de ellos llevaba un régimen cetogénico (8). En cuanto al control glucémico, se han encontrado estudios que sugieren una dieta cetogénica puede ayudar a mejorarlo, pero la evidencia se considera no concluyente, a diferencia de una dieta de bajo índice glucémico y alta en fibra, cuya evidencia es consistente y tiene beneficios también para otras enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares (9).

Ahora bien, es importante conocer cuáles son los efectos adversos que se presentan principalmente cuando el organismo se encuentra en estado de cetogénesis, derivado de una dieta cetogénica. Los síntomas reportados de forma más frecuente son: astenia, dolor de cabeza, nausea, vómito y estreñimiento (10). 

A pesar de la falta de evidencia en el uso de la dieta cetogénica, y la clara necesidad de realizar mayor investigación en el tema, principalmente en estudios a largo plazo, existen algunos puntos de consenso sobre la misma (4):

Utilizar grasas insaturadas en lugar de grasas saturadas puede ser una buena opción y proveer de beneficios a la salud para la población en general. Los ácidos grasos trans producidos generalmente de forma industrializada, no se recomiendan.

Se recomienda que los hidratos de carbono consumidos permitidos en esta dieta, sean a partir de vegetales sin almidón como: acelga, apio, brócoli, cebolla, coliflor, hongos, jícama, pepino, rábano, betabel, tomates, lechugas y zanahoria. Así mismo, evitar los hidratos de carbono procesados como las harinas refinadas y azúcares simples.

Los factores biológicos y genéticos podrían tener una influencia sobre la respuesta de cada persona al régimen dietético; por ejemplo, personas con una sensibilidad normal a la insulina pueden responder adecuadamente a dietas con rangos elevados de hidratos de carbono.

La dieta cetogénica podría beneficiar a personas que tengan un metabolismo alterado de los hidratos de carbono.

Una dieta cetogénica bien formulada, baja en carbohidratos y alta en grasas, no tiene que ser alta en proteínas o productos de origen animal. Además, la disminución en el consumo de hidratos de carbono se puede realizar sustituyendo los granos, cereales y azúcares, por oleaginosas, aguacate y aceites.

Cada efecto adverso, puede ser manejado con consejería nutricional adecuada.

Derivado de la evidencia y el consenso existente, la dieta cetogénica, podría ser una alternativa para manejar problemas como la pérdida de peso y quizá para el control glucémico, sin embargo, es necesario realizar más investigaciones, que involucren seguimiento a largo plazo. Aún existen diversos aspectos y mecanismos de la dieta cetogénica que es necesario dilucidar, pero por ahora, la mejor decisión parece ser considerar un tratamiento individualizado que considere un rango de micronutrimentos específico para cada paciente.

En el caso de los efectos adversos y la evolución a una dieta cetogénica, esto puede ser atendido perfectamente por un profesional especialista en el tema; lo que es preocupante, es la gran cantidad de personas que, por la popularidad del régimen alimenticio, deciden llevarla sin supervisión nutricional y/o con la asesoría de personas no especialistas en el tema, que solo incrementan los mitos en torno a la alimentación y la nutrición, poniendo en peligro la salud de las personas. Finalmente, un punto importante a analizar es si la dieta cetogénica realmente es una alternativa que se adecua a las necesidades medioambientales del mundo actual, y si puede ser una dieta sostenible.

Bibliografía:

Kalra S, Singla R, Rosha S, Munish D.  Ketogenic diet: situational analysis of current nutrition guidelines. J Pak Med Assoc. Recent Advances in Endocrinology. Vol. 68, No. 12, December 2018.

U. S. Senate Select Committee on Nutrition and Human Needs, Dietary Goals for the United States, Second Edition (U.S. Government Printing Office, 1977).

D. Mozaffarian, D. S. Ludwig, Dietary guidelines in the 21st century—a time for food. JAMA304, 681–682 (2010).10.1001/jama.2010.1116pmid:20699461.

David S. Ludwig, Walter C. Willett, Jeff S. Volek, Marian L. Neuhouser. Dietary fat: From foe to friend? Science  16 Nov 2018: Vol. 362, Issue 6416, pp. 764-770. DOI:10.1126/science.aau2096

NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. Disponible en: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5285372&fecha=22/01/2013.

Corrêa P Rafaela, Cardoso de AP Michel. Ketogenic diets in weight loss: a systematic review under physiological and biochemical aspects of nutrition. Rev. chil. nutr.  [Internet]. 2019  Oct [citado  2019  Oct  10] ;  46( 5 ): 606-613. Disponible en: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75182019000500606&lng=es.  http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182019000500606.

Cicero AFC, Benelli M, Brancaleoni M, Dainelli C, Merlini D, Negri R. Middle and long-term impact of a very low-carbohydrate ketogenic diet on cardiometabolic factors: a multi-center, cross-sectional, clinical study. High Blood Press Cardiovasc Prev 2015; 22(4): 389-394.

Merra G, Gratteri S, De Lorenzo A, Barrucco S, Perrone MA, Avolio E, Bernardini S, Marchetti M, Di Renzo L. Effects of very-low-calorie diet on body composition, metabolic state, and genes expression: A randomized double-blind placebo-controlled trial. Eur Rev Med Pharmacol Sci 2017; 21(2): 329-345. [ Links ]

Hooper L, Abdelhamid A, Moore HJ, Brown T, Summerbell CD, Skeaff CM. Effect of reducing total fat intake on body weight: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials and cohort studies. BMJ 2012; 345: e7666. [ Links ]

Moreno B, Crujeiras AB, Bellido D, Sajoux I, Casanueva FF. Obesity treatment by very low-calorie-ketogenic diet at two years: reduction in visceral fat and on the burden of disease. Endocrine 2016; 54(3): 681-690. [ Links ]

¿Tienes dudas? Contáctanos