El potencial Herbolario y nutracéutico de México

Las plantas con fines medicinales se utilizan desde tiempos prehispánicos y son parte fundamental de la medicina tradicional mexicana. Se estima que más de 80% de la población confía en los recursos naturales para atender diferentes padecimientos y, que, en muchos casos, son la única opción terapéutica. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce su importancia en el sistema de atención primaria, principalmente de comunidades rurales e indígenas, y hace un llamado para que los gobiernos inviertan recursos a los programas que garanticen la eficacia y seguridad de los productos herbolarios. Es por eso que este organismo publicó en el 2004, una serie de directrices para fomentar el estudio y el uso adecuado de los recursos herbales en el área de la salud y la prevención.

Las plantas medicinales siguen siendo una inagotable fuente de moléculas activas para tratar diferentes enfermedades. Basta recordar que gran parte de los medicamentos anticancerígenos están compuestos por productos naturales, como son: la vinblastina, la vincristina, el taxol, entre otros. Es importante recordar que las plantas también han sido utilizadas en la lucha de la pandemia de la gripe española (1918-1920), donde se recomendaba el uso de gárgaras con una solución de taninos de hojas del guayabo (Psidium guajava); así como la toma de sales de quina, derivadas de la corteza del quino (Cinchona officinalis). En la actualidad se ha demostrado la efectividad de la cloroquina en ensayos in vitro contra el Covid-19, y la potencial efectividad de la hidroxicloroquina en estudios clínicos.

Si bien es cierto que México posee una amplia gama de plantas con alta demanda, como son el cempasúchil, la flor de tila, el epazote, el cuachalalate y el estafiate, entre otras, el potencial de explotación racional de muchas plantas endémicas, considerando los aspectos culturales, sociales, conservacionistas y económicos, es muy escaso.

Cerca del 30 % de los medicamentos de patente contienen productos derivados de plantas. Los recursos naturales de un país, como son las plantas medicinales, deben ser explotados racionalmente y transformados en riqueza, bajo una óptica de protección de su entorno, con un enfoque de sustentabilidad ambiental que involucre a los actores sociales que, de manera legítima, han sido parte de su identidad e historia. El desarrollo integral de productos herbolarios es una necesidad que viene a cubrir un rezago cultural, social y económico en México, lo que permite ampliar las áreas de oportunidad en el medio rural y aportar al mundo nuevas alternativas en la terapéutica. La oferta de productos a base de plantas con calidad y eficacia conocidas, que sean producidas de manera uniforme a gran escala y con un volumen que atienda las demandas de mercado, dentro de un sistema de agroindustria que involucre a comunidades rurales entrenadas y capacitadas, es una meta a seguir.  Ya que, a pesar de que México es considerado el cuarto país con mayor diversidad botánica, éste no figura dentro de los diez que más recursos generan a partir de las plantas medicinales.

Esto ha sido porque, con todo y su amplio uso por la población mexicana desde tiempos ancestrales, las autoridades no han prestado la atención merecida a este tema de vital importancia y de amplio impacto cultural, social y económico; ni siquiera en cuestiones relacionadas con innovación, producción, industrialización, comercialización y usos específicos de las plantas medicinales de nuestro país. La necesidad de rescatar este patrimonio, no solamente mexicano, sino también mundial, se hace más perentoria ante la acelerada pérdida de tradiciones relacionadas con el uso etnomédico, de las propias plantas, sujetas a una devastación progresiva en su entorno, lo que provocará inevitablemente la extinción de muchas especies endémicas. Con todo esto, México corre el riesgo de perder parte de su cultura ancestral, sus plantas y con ellas un amplio potencial genético que se podría aprovechar en la producción de moléculas bioactivas, ya que, poco a poco, dejan de existir moléculas todavía no descubiertas, que podrían contribuir a mejorar la salud de las generaciones de hoy y del futuro.

La industria herbolaria en México se desarrolla principalmente en mercados capitales, regionales y empresas naturistas de provincias, donde se procesan y comercializan. Sin embargo, el país posee zonas con alto potencial para la producción y desarrollo de productos herbales con fines nutracéuticos y de alimentos funcionales para la explotación de nichos de mercado, carentes de ofertas innovadoras que puedan dar valor agregado a cultivos autóctonos y tradicionales.

Las especies de plantas medicinales poseen un alto valor científico, económico, ambiental y social. Su gran potencial de aprovechamiento en México es evidente, pero solamente será posible alcanzarlo a través de acciones coordinadas entre las diferentes disciplinas y actores sociales involucrados, bajo una visión integral, sin perder de vista que la comercialización de sus productos derivados deberá atender al desarrollo de cadenas productivas con fuerte vínculo colectivo, de manera a explotar de forma justa los conocimientos tradicionales asociados a los recursos genéticos de una comunidad, como marca el Protocolo de Nagoya, con especial atención a los beneficios derivados de su utilización.

Existen nichos de mercado con un enorme potencial para el desarrollo de compuestos nutracéuticos (combinación las palabras «nutrientes» y «productos farmacéuticos», que son fuentes alimenticias nutritivas con beneficios médicos) y de alimentos funcionales (alimentos saludables que proporcionan beneficios más allá de la nutrición básica), donde interactúan los sectores alimentario, farmacéutico, agrícola y biotecnológico. Se estima que los ingresos generados por el mercado funcional de alimentos en todo el mundo alcance 275 mil millones de dólares en 2025 (Shahbandeh, 2019).

Haciendo justicia a lo que relató Salvador Novo en su libro Cocina Mexicana (1976), de cómo los pueblos de la época prehispánica consideraban los alimentos una gran bendición de la naturaleza, ahora es el momento de rescatar los recursos naturales del país y transformarlos en beneficio a los detentores de su patrimonio y a la humanidad.

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